El pinchadiscos: Je vole.

El pinchadiscos: Je vole.

Cuando la heredera era un rollizo bebé con la cabeza llena de caracoles y todavía aquello del ego no lo tenía claro ( y su lengua de trapo demostraba que todo lo demás, tampoco), cada vez que quería hacer uso de sus habilidades e independencia, fruncía el ceño y apartándonos decía “¡tú, tú!” porque, para ella, yo era tú, como si fuera una mezcla de su nombre y la primera...

0 comentario

Únete a la conversación en Buenday!